Hace unos meses tuvimos la oportunidad de ser contactados por parte de unos “inversores” que poseían una idea. La verdad es que en nuestra empresa recibimos constantemente ideas de proyectos bastante innovadores de gente bastante humilde y con muchas ganas de emprender, pero en este caso este proyecto se destacó sobre todo porque uno de los socios constantemente argumentaba ser “muy generoso”, es obvio que nadie que es muy generoso lo va diciendo constantemente ya que la generosidad es una virtud que normalmente va unida a la humildad y en este caso ni una ni otra.

Si alguien se da por aludido, hoy quizás haya aprendido una lección. La realidad es que el proyecto nos gustó e internamente decidimos participar como lo hacemos en muchos otros. Estuvimos trabajando sobre el sin haber realizado una cotización real del trabajo por alrededor de dos semanas y se nos ofreció por el desarrollo el 15% del proyecto. El proyecto llevaba acarreado una serie de costes vinculados al desarrollo como siempre, también a costes de servidor y los grandes gastos venían a través, obviamente, de la comercialización y el marketing de la idea.

En determinado momento el proyecto, como siempre pasa cuando nos ponemos a desarrollar, empezó a crecer, no sólo en contenido y posibilidades, sino también en aplicaciones mejores que las que tenían ellos pensadas.

Uno de los socios “el generoso”, probablemente viéndose absorbido por el gran potencial del proyecto empezó a dudar de si el porcentaje que nos había dado era excesivamente generoso y que probablemente habría que revisarlo. En consecuencia de este comentario se pararon los desarrollos ya que consideramos que debíamos hacer una valoración justa de las participaciones de la empresa. Por lo que internamente hicimos la valoración del proyecto incluso ajustándonos a precios de coste de nuestro propio personal. Pongamos que la cifra era redonda. Como de unos 200.000€ por el desarrollo del proyecto en 5 meses. Por lo que en consecuencia directamente argumentamos que si 200.000€ era nuestra participación y correspondía al 15% ellos debían aportar en capital aportado por ellos que correspondía al 85% restante. Alrededor de 1,34 millones de € . ¿Alguien adivina que paso? Os voy a dejar esta línea de comentarios abierta para que elucubréis acerca de lo que pasó….contaré algo más en el siguiente y os dejaré otra pregunta en el aire.

De cualquier forma , esta es siempre la mejor forma de cotizar proyectos en los que una empresa tecnológica, que es la que desarrolla el proyecto, se quiere meter dentro del accionariado. La cotización del proyecto debe ser realista y acorde a los precios establecidos en el mercado y ser muy rígidos en esto. Vuestro tiempo y vuestro trabajo vale dinero y ese dinero vale tanto como el de cualquier otro.

Saludos y seguir creando .